Camino del crecimiento personal

El camino de crecimiento personal es como hacer el camino de Santiago, tienes un punto de partida que dependiendo puede ser el camino inglés, el mozárabe, el camino francés. Un destino que es llegar a Santiago. Pues en el crecimiento personal el camino eres tu, y el punto de partida eres tu ahora. El destino es marcarte una meta en el horizonte. El camino ve haciéndolo pasito a pasito, sin prisa pero sin pausa.

El camino del crecimiento personal lo empecé en el año 2012 o un poco antes, debido a una ruptura sentimental, a partir de ahí me empezaron a interesar los temas de crecimiento personal. Leía o ojeaba libros de Coaching y algunos de otro estilo… También veía charlas, meditaciones, etc… algunas las cuales no eran del todo recomendables y que a la larga pueden generar un gran sufrimiento, ya que no todo el monte es orégano. No todas las meditaciones son saludables. Tampoco personas que pueden ser peligrosas o que nos meten en problemas sin buscarlo ni beberlo. También algunas dolencias que si te topas con un médico que no es el adecuado y te da un mal diagnóstico de por vida. El fallecimiento de un ser querido. Todo esto generó una gran tempestad emocional o una noche oscura que se hizo tremendamente intensa en 2014 y que duró cerca de dos años o un poco mas. ¿Como salimos de esto? ¿Como retornamos a ese estado de calma? Simplemente da un paso, es posible que te equivoques pero tienes tiempo de volver a dar otro paso confía en ti.

Recordad una cosa, en el centro del huracán no hay viento, el clima es agradable cálido y hay sol, puedes seguir como el resto de la gente dando vueltas en el huracán o irte al centro que eres tú mismo e ir moviéndote con el. Una música tranquila y sosegada puede ser un espacio de inicio para ir desconectando, por ejemplo uno de los grandes clásicos de la música barroca como Bach, aunque puede ser la que mejor te convenga…

Nariz vertical y mirada horizontal
Este es el gran secreto de la felicidad y que le estuvo a punto de costar la vida a un santo, el gran maestro zen Dogen.

La nariz vertical es la mirada hacia uno mismo, ver como te sientes, que emociones tienes, como surgen? Es el auto entendimiento de uno mismo. Es importante que en la mirada hacia uno mismo veamos nuestras sombras. Procede a mirar sin culpa, y aceptándolas, ya que no se cambiarán de un día para otro. Enfados, alegrías, tristezas, es cuestión de analizarlas pero muy importante:
Siempre que mires a ti mismo trata de que el agua de tu mente este en reposo, es decir que no mires dentro de ti en una época de agitación en tu vida, ya que las propias turbulencias emocionales te impedirán discernir y comprenderte.

La mirada horizontal, es tener un punto en el horizonte, el final del camino. Son esos principios que tenemos, para caminar por la vida, ya puede ser la madre Teresa de Calcuta, Cristo, Buda, una moral buena basada en el amor. Ya que sin ellos nos salimos del camino y no vivimos en concordancia con lo que realmente somos.

Durante el camino del crecimiento, es muy probable que tengamos como diría Juan de Yepes, noches oscuras. Son etapas de la vida de sufrimiento, etapas turbulentas de no saber a donde o por donde vas, o que han pasado cosas en tu vida que te han provocado un gran shock. Una ruptura, un fallecimiento de un ser querido, una enfermedad. Como dije anteriormente en una etapa de noche oscura no puedes mirarte porque las propias turbulencias emocionales te impiden ver el fondo. Una vez que pasan estas etapas aplica la nariz vertical y mirada horizontal y la tempestad irá pasando a borrasca, la borrasca a una simple tormenta y lo que parecía durar años, pasará a durar meses, días u horas.

Pues bien el camino del crecimiento si vivimos una época agitada busca la forma de calmar tu mente. La mente con el piloto automático del EGO nos distorsiona la realidad siempre, queriendo controlarlo todo. Con lo cual hay que hacer actividades que paren la mente, deporte, relajaciones, ver exposiciones de arte y párate disfrutando de la obra. Distraerse, buscar ayuda en amistades que nos ayuden a parar o que en su debido momento su ayuda nos sirva para ver que íbamos por el camino equivocado. Apoyarnos en las amistades que nos preguntan como estamos y se interesan por nosotros, esas que están durante la tormenta mantenlas y sobre todo busca consejo en ellas.

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